La enfermedad de Parkinson es la segunda patología neurodegenerativa más común en la actualidad, afectando la calidad de vida de más de 10 millones de personas en todo el mundo. En Chile, tiene una prevalencia de 160 por cada 100.000 habitantes, y se calcula que cerca de 40 mil personas viven con este diagnóstico en el país.

Pero, ¿qué es la enfermedad de Parkinson y cómo afecta exactamente al cuerpo? También conocido como mal de Parkinson, es un trastorno del movimiento progresivo del sistema nervioso, es decir, que sus efectos empeoran con el tiempo. Los síntomas aparecen lentamente, a menudo en forma de un temblor apenas perceptible en una mano, pero con el avance de los años puede ocasionar gran rigidez, disminución del movimiento y problemas graves de equilibrio.

Debido a su impacto motor, es muy probable que termine afectando la calidad de vida y la independencia funcional de la persona. Si bien actualmente no existe una cura, con un abordaje farmacológico adecuado y una rehabilitación neurológica para Parkinson es posible frenar su avance clínico y mantener la autonomía.

¿Qué es la enfermedad de Parkinson a nivel cerebral?

Por definición, es un trastorno que provoca el deterioro y la muerte de ciertas células del cerebro que ayudan a controlar el movimiento y la coordinación.

Cuando se presenta esta patología, las neuronas que producen dopamina (un mensajero químico cerebral clave para el movimiento muscular) mueren lentamente. Esto ocurre principalmente en un área del cerebro llamada sustancia negra, ubicada en los ganglios basales. Al disminuir la dopamina, las células no pueden enviar los mensajes apropiados al resto del cuerpo y, por ende, se vuelve difícil controlar los movimientos voluntarios.

En la mayoría de los casos se presenta después de los 60 años, siendo uno de los problemas del sistema nervioso central más comunes en personas mayores.

Causas y factores de riesgo

Si bien el Parkinson se genera por la muerte de las células que producen dopamina, la ciencia aún investiga por qué ocurre exactamente esto. Algunos casos parecen ser hereditarios, pero son la minoría. La evidencia actual sugiere que la mayoría de los casos son causados por una combinación de factores genéticos y ambientales.

Los principales factores de riesgo son:

  • Edad: El riesgo aumenta significativamente con la edad (promedio de aparición a los 70 años). Si ocurre antes de los 50 años, se conoce como Parkinson de aparición temprana.
  • Genética: Tener uno o más familiares directos con la enfermedad aumenta el riesgo, aunque el porcentaje sigue siendo bajo.
  • Sexo: Los hombres tienen mayor probabilidad de desarrollar Parkinson que las mujeres.
  • Exposición a toxinas: La exposición continua a ciertos herbicidas y pesticidas puede aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Parkinson?

Los síntomas afectan el desarrollo de las actividades diarias, alterando la calidad de vida de forma paulatina. Estos se dividen en dos grandes grupos:

Síntomas motores

  • Lentitud de movimientos (bradicinesia).
  • Temblor en reposo.
  • Movimientos involuntarios (discinesias).
  • Contracciones musculares dolorosas (distonías).
  • Rigidez muscular severa.
  • Dificultad para caminar o “congelamiento” de la marcha.
  • Pérdida del equilibrio y la postura.
  • Trastornos del habla y la deglución.

Síntomas no motores

  • Deterioro cognitivo y, en etapas avanzadas, demencia.
  • Trastornos del ánimo (depresión, ansiedad).
  • Trastornos del sueño (insomnio, actuar los sueños).
  • Alteraciones sensoriales (como la pérdida del olfato).
  • Dolor crónico.
  • Estreñimiento severo.

¿Cómo detectar el Parkinson temprano?

Detectar los signos tempranos es clave para comenzar el tratamiento a tiempo. Algunos de ellos incluyen: temblor leve, letra cada vez más pequeña al escribir (micrografía), pérdida de olfato, problemas de sueño, voz anormalmente baja y falta de expresión facial (hipomimia). Si se presentan varios de estos en conjunto, es fundamental consultar a un neurólogo.

Etapas del Parkinson

La evolución clínica se divide clásicamente en 5 etapas (escala de Hoehn y Yahr):

  1. Etapa 1: Síntomas leves que no afectan mayormente la vida diaria. Temblor unilateral y cambios sutiles en postura o expresión facial.
  2. Etapa 2: Aparece la rigidez muscular y problemas de postura más evidentes. Afecta a ambos lados del cuerpo, pero la persona sigue siendo independiente.
  3. Etapa 3: Comienzan los problemas de equilibrio, las caídas se vuelven comunes y la marcha se enlentece. La funcionalidad está afectada de forma leve a moderada.
  4. Etapa 4: Los síntomas motores limitan gravemente la independencia. La persona aún puede estar de pie o caminar, pero generalmente necesita asistencia (bastón o andador).
  5. Etapa 5: La rigidez muscular hace que caminar se vuelva imposible, requiriendo el uso de silla de ruedas y asistencia total para las actividades de la vida diaria.

Tratamiento y Rehabilitación de Parkinson en Chile

Actualmente, no existe una cura para la enfermedad de Parkinson, sin embargo, existen tratamientos tanto farmacológicos como de terapia física para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. 

El tratamiento farmacológico se centra en el uso de levadora/carbidopa, un medicamento combinado que aumenta la cantidad de dopamina en el cerebro, pero también puede incluir el uso de anticolinérgicos para reducir el movimiento muscular involuntario.

En Chile, el tratamiento médico está parcialmente cubierto por las Garantías Explícitas en Salud (GES). Sin embargo, esto no es suficiente por sí solo.

Para frenar el deterioro motor, el mejor tratamiento para Parkinson es aquel que tiene un enfoque multidisciplinario, integrando el control neurológico con una terapia física constante.

Beneficios de buscar un centro de rehabilitación de Parkinson

La fisioterapia y el ejercicio terapéutico dirigido permiten:

  • Mejorar la movilidad y mantener la flexibilidad articular.
  • Potenciar el balance y reducir el riesgo de caídas.
  • Mitigar los temblores y la rigidez.
  • Reeducar la postura y corregir el patrón de marcha.

Es vital contar con un equipo que incluya Kinesiología (para la marcha y el equilibrio), Terapia Ocupacional (para adaptar las actividades diarias y mejorar la motricidad fina) y Fonoaudiología (para prevenir trastornos de la comunicación y de la deglución). Encontrar un centro de rehabilitación de Parkinson especializado marcará la diferencia en el pronóstico a largo plazo.

(Nota: En nuestro blog, puedes encontrar una guía detallada para iniciar tu tratamiento de neurorrehabilitación en Santiago).

El Método TRAINFES: La mejor rehabilitación para Parkinson

El Método TRAINFES es un modelo clínico innovador diseñado para enfrentar los desafíos motores severos. Utilizamos tecnología de vanguardia, destacando la electroestimulación funcional para Parkinson (FES, por sus siglas en inglés), combinada con telerrehabilitación y el uso de plataformas digitales.

Este enfoque permite a los pacientes llevar a cabo un programa de neurorrehabilitación híbrido: combinando sesiones presenciales en nuestro centro con rehabilitación constante en la comodidad del hogar. Este acompañamiento terapéutico diario es fundamental, ya que la mejor rehabilitación para Parkinson requiere intensidad y continuidad.

El uso de electroestimulación (FES) sincronizada con movimientos reales permite “reenseñar” al cerebro, fortaleciendo los músculos y potenciando la neuroplasticidad de manera mucho más rápida y efectiva que la terapia convencional. Así, nuestros pacientes logran mejorar su marcha, disminuir los periodos de “congelamiento” y, sobre todo, recuperar su independencia funcional.

¿Cómo acceder al tratamiento?

Si tú o un ser querido buscan superar las barreras del movimiento y desean comenzar un programa integral de rehabilitación neurológica con el Método TRAINFES, estamos aquí para ayudarlos.

Puedes contactarnos hoy mismo llenando el siguiente formulario para agendar una evaluación: