Cuando hablamos de un accidente cerebrovascular (ACV), generalmente pensamos en una alteración del flujo sanguíneo en el cerebro. Sin embargo, este mismo fenómeno también puede ocurrir en la médula espinal. A este evento se le conoce como infarto medular, infarto de la médula espinal o ACV espinal.

Aunque el infarto medular es una condición poco frecuente, puede tener consecuencias graves e incluso ser fatal. Por esta razón, requiere diagnóstico y tratamiento inmediato. Tras un infarto en la médula espinal, la persona puede presentar secuelas como parálisis, pérdida de sensibilidad, alteraciones autonómicas y dolor crónico.

¿Qué es un infarto medular?

El infarto medular, también llamado infarto espinal o ACV espinal, es una interrupción del flujo sanguíneo dentro de la médula espinal. Esta falta de irrigación provoca una isquemia medular, lo que genera daño o muerte de las neuronas encargadas de transmitir las señales motoras y sensitivas.

En términos simples, si te preguntas qué es un infarto medular o qué es un infarto en la médula espinal, se trata de una emergencia neurológica que afecta directamente a la función de la médula, de manera similar a cómo un ACV afecta al cerebro.

Los infartos medulares son extremadamente raros y, en la mayoría de los casos, son de origen isquémico, es decir, provocados por el bloqueo de una arteria.

Síntomas de un infarto medular

Los síntomas suelen aparecer de forma brusca y pueden incluir:

  • Dolor intenso y repentino en la espalda o cuello
  • Debilidad progresiva de las extremidades
  • Pérdida de sensibilidad
  • Alteraciones en el control de esfínteres

Ante estos signos, es fundamental acudir a urgencias de inmediato.

Infarto medular: causas principales

Las causas del infarto medular varían según el tipo de ACV espinal. Existen dos grandes categorías:

Infarto medular isquémico

Es el tipo más frecuente. Ocurre cuando una arteria que irriga la médula espinal se bloquea por un coágulo. Entre las causas del infarto en la médula espinal de origen isquémico se encuentran:

  • Colesterol alto (hiperlipidemia)
  • Endurecimiento de las arterias (arteriosclerosis)
  • Trastornos de la coagulación

Infarto medular hemorrágico

Es mucho menos común. Se produce cuando una arteria se rompe dentro de la médula espinal. Las causas del infarto espinal hemorrágico pueden incluir:

  • Tumores en la médula espinal
  • Aneurismas
  • Malformaciones vasculares

¿En qué condiciones puede producirse un infarto medular?

El infarto medular puede presentarse en personas con:

  • Hipertensión arterial
  • Arritmias cardíacas
  • Enfermedades del corazón
  • Trastornos de la coagulación
  • Tumores o aneurismas en la médula espinal

De forma menos frecuente, un infarto de la médula espinal puede ocurrir como complicación de una lesión medular, infecciones como meningitis, cirugías complejas o fracturas vertebrales.

Factores de riesgo del infarto medular

Aunque es una condición rara, existen factores que aumentan el riesgo de sufrir un ACV espinal, entre ellos:

Factores modificables

  • Tabaquismo
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Uso recreacional de drogas

Factores no modificables

  • Edad mayor a 65 años
  • Antecedentes familiares

Condiciones de salud asociadas

  • Hipertensión arterial
  • Diabetes
  • Obesidad
  • Haber cursado infecciones graves, como COVID-19
La fotografía muestra a un médico observando una radiografía de la médula espinal

Secuelas de un infarto medular

Las secuelas del infarto medular dependen del nivel y la gravedad del daño. En algunos casos, puede ser mortal; en otros, dejar secuelas permanentes como:

  • Dolor crónico
  • Disfunción sexual
  • Incontinencia urinaria o fecal
  • Problemas respiratorios, especialmente en el infarto medular cervical

Desde el punto de vista motor, un infarto en la médula espinal puede causar:

  • Paraparesia o paraplejia (afectación de las extremidades inferiores)
  • Tetraparesia o tetraplejia (afectación de las cuatro extremidades)

¿El infarto medular tiene cura?

Una de las preguntas más frecuentes es si el infarto medular tiene cura. La respuesta depende de múltiples factores: la extensión del daño, la rapidez del tratamiento y el nivel de la médula afectado.

Si bien no siempre es posible una recuperación completa, muchas personas logran mejoras significativas con rehabilitación especializada, especialmente cuando el daño es incompleto.

Rehabilitación tras un infarto medular

La rehabilitación es clave tras un ACV espinal. El abordaje debe ser interdisciplinario e incluir:

  • Kinesiología
  • Terapia ocupacional
  • Fisiatría
  • Rehabilitación de piso pélvico

Los objetivos principales de la rehabilitación son:

  • Mejorar la movilidad y la funcionalidad
  • Prevenir complicaciones secundarias
  • Promover la autonomía
  • Brindar apoyo emocional y educación

Tratamiento del infarto medular con el Método TRAINFES

El Método TRAINFES es un modelo de rehabilitación neurológica que combina tecnología avanzada, entrenamiento diario y acompañamiento profesional, orientado a personas con secuelas de infarto medular, lesión medular y otras condiciones neurológicas.

Electroestimulación funcional y calidad de vida

La electroestimulación funcional (FES) permite activar músculos debilitados o paralizados mediante impulsos eléctricos, en conjunto con ejercicios terapéuticos personalizados.

Este enfoque puede ayudar a:

  • Prevenir la atrofia muscular
  • Mejorar el control voluntario en lesiones incompletas
  • Optimizar la movilidad y la independencia
  • Aumentar la calidad y expectativa de vida