El accidente cerebrovascular (ACV) es una de las principales causas de discapacidad y muerte a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 12 millones de personas sufren un ACV cada año y alrededor de 101 millones viven con sus secuelas.
Más allá de las cifras, el impacto del ACV en la calidad de vida de las personas y sus familias es profundo. De acuerdo con la Journal of Stroke, el ACV es la alteración neurológica con mayor probabilidad de generar discapacidad severa.
En Chile, se registran cerca de 40.000 nuevos casos al año y 7.501 fallecimientos como consecuencia de esta condición. Datos recientes de Grupo Interclínica indican que los casos aumentaron un 32% en 2024, mostrando una tendencia preocupante al alza.
¿Qué es un accidente cerebrovascular?
De acuerdo con la Mayo Clinic, un accidente cerebrovascular ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia el cerebro, ya sea por una obstrucción o por una hemorragia. Al no recibir oxígeno ni nutrientes, las células cerebrales comienzan a morir en pocos minutos.
Existen dos grandes tipos:
- ACV isquémico, cuando una arteria se tapa y se produce un infarto cerebral.
- ACV hemorrágico, cuando una arteria se rompe y genera una hemorragia cerebral.
Comprender la diferencia entre ACV isquémico y hemorrágico es clave para el diagnóstico, tratamiento y proceso de recuperación.

¿Qué es un ACV isquémico?
El ACV isquémico es el tipo más frecuente y representa aproximadamente el 87% de los casos. Se produce cuando los vasos sanguíneos del cerebro se obstruyen, generalmente por:
- Acumulación de grasa en las arterias (aterosclerosis).
- Coágulos sanguíneos que se forman en otra parte del cuerpo y viajan hasta el cerebro.
Dependiendo de la rapidez con que se reciba atención médica, el ACV isquémico puede dejar secuelas de diversa gravedad, haciendo necesaria una rehabilitación especializada con ejercicios para recuperarse de un ACV.
ACV isquémico: causas y factores de riesgo
Las causas del ACV isquémico están estrechamente relacionadas con factores de riesgo, que pueden ser no modificables o modificables.
Factores no modificables
- Edad
- Sexo
- Origen étnico
- Antecedentes familiares
Factores modificables
Actuar sobre estos factores puede ayudar a prevenir un primer ACV, evitar un segundo evento y mejorar la recuperación:
- Sobrepeso u obesidad
- Inactividad física
- Consumo excesivo de alcohol
- Uso de drogas ilícitas
También existen factores médicos asociados:
- Hipertensión arterial
- Tabaquismo o exposición al humo del cigarrillo
- Colesterol alto
- Diabetes
- Enfermedades cardiovasculares
- Infección por COVID-19
Realizar chequeos médicos al menos una vez al año es clave para la prevención del ACV isquémico.

Secuelas de un ACV isquémico
Las secuelas de un ACV isquémico pueden ser temporales o permanentes y dependen del área del cerebro afectada y del tiempo que demoró el tratamiento.
Entre las secuelas más frecuentes se encuentran:
- Parálisis o pérdida de movimiento, generalmente en un lado del cuerpo (hemiparesia).
- Dificultades para hablar o tragar, debido a la alteración de los músculos de la boca y la garganta.
- Problemas de memoria y pensamiento, que afectan el razonamiento, la comprensión y la toma de decisiones.
- Alteraciones emocionales, como dificultad para regular emociones o depresión.
- Dolor, entumecimiento o sensaciones anormales en las zonas afectadas.
Estas secuelas de ACV isquémico suelen requerir un proceso de rehabilitación prolongado y personalizado.
Rehabilitación ACV: ¿cómo es el tratamiento?
El tratamiento del ACV isquémico no termina en la fase aguda. La rehabilitación ACV es fundamental para recuperar funciones y mejorar la independencia.
Aproximadamente un tercio de las personas logra recuperar gran parte de su funcionalidad, mientras que el resto presenta secuelas que afectan su vida diaria y necesita rehabilitación continua.
En Chile, el diagnóstico, tratamiento y seguimiento del ACV están cubiertos por el GES, tanto para FONASA como ISAPRE. Sin embargo, el sistema presenta brechas importantes. Un estudio del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena de Temuco mostró que solo el 20,7% de las personas con ACV isquémico fue controlada dentro de los primeros 10 días posteriores al alta, como establece la normativa.
Esto refuerza la importancia de acceder a un centro de rehabilitación ACV especializado y con enfoque integral.

¿Cómo funciona la rehabilitación ACV con el Método TRAINFES?
El Método TRAINFES es un modelo de rehabilitación innovador que combina:
- Entrenamiento diario
- Tecnología de vanguardia
- Acompañamiento profesional continuo
Tras una evaluación médica, se definen objetivos terapéuticos y un plan de ejercicios para recuperarse de un ACV, guiados por kinesiólogos, terapeutas ocupacionales y fonoaudiólogos.
El Método utiliza electroestimulación funcional (FES), una tecnología que activa la musculatura afectada mediante impulsos eléctricos suaves. Esta terapia puede realizarse todos los días desde casa, a través de una aplicación móvil fácil de usar.
Gracias a la plataforma digital TRAINFES Cloud, los terapeutas pueden supervisar y ajustar el entrenamiento a distancia, logrando beneficios como:
- Mejor recuperación motora
- Mejora en alcance y prensión
- Apoyo a la deglución
- Recuperación de la marcha
- Disminución de la espasticidad
- Mayor independencia funcional
Recuperación ACV y evidencia científica
La evidencia científica respalda el uso de FES como complemento a la terapia convencional en la recuperación ACV, especialmente en extremidades superiores y en la marcha.
Estudios realizados con tecnología TRAINFES en la Universidad de Illinois Chicago demostraron:
- Mejoras significativas en marcha y equilibrio
- 84% de adherencia al tratamiento
- Hasta 40% de mejora en motivación y aceptación del sistema
Otro estudio, publicado en Artificial Organs, mostró mejoras del 28% en la velocidad de marcha tras 10 semanas de entrenamiento, junto con alta adherencia y satisfacción del paciente.
Tratamiento de afasia y problemas del habla
El Método TRAINFES también aborda las dificultades del lenguaje tras un ACV. Junto a la fonoaudiología, se utiliza estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS), una técnica no invasiva que modula la actividad cerebral para mejorar la comunicación.
Este enfoque ha demostrado ser altamente efectivo en la rehabilitación del ACV isquémico.
Casos de éxito en rehabilitación de ACV
Cada proceso de recuperación es único y requiere ejercicios personalizados.
Juan Espinosa, quien sufrió un ACV en 2019, logró mejorar su fuerza muscular, estabilidad y patrón de marcha tras iniciar rehabilitación con el Método TRAINFES.
“Lo más emocionante fue poder mover el pie como corresponde con la electroestimulación, y cada día mejora”.
Manuel Quinteros, de 63 años, sufrió un ACV isquémico grave en 2025. Gracias a un abordaje integral con kinesiología, terapia ocupacional y fonoaudiología con tDCS, logró avances significativos en su habla y funcionalidad.
Recuperarse de un ACV es posible
El ACV isquémico puede cambiar la vida de una persona, pero con un diagnóstico oportuno, un plan adecuado y el apoyo de un centro de rehabilitación ACV especializado, la recuperación es posible.
La rehabilitación no solo busca mover el cuerpo, sino recuperar autonomía, dignidad y calidad de vida.

